lunes, 7 de diciembre de 2009

Craso Error


Seguro que muchos de vosotros habréis oído esta expresión pero no podéis descifrar exactamente a qué se refiere, otros muchos habréis oído su variante más original "graso error". Esta expresión no tiene nada que ver con la grasa o el aceite sino con Marcus Licinius Crassus cónsul romano en 55 a.C.

La palabra "Craso", se aplica a un error o equivocación que es grave y no tiene disculpa. Es una herencia del latín. Se dice que los romanos nunca habían invadido otros pueblos sin tener una
excusa para ello (y que de hacerlo, no contarían con el apoyo de los dioses), hasta que Marcus Licinius Crassus cónsul en 55 a.C. decide invadir Partia, buscando honores para estar a la par con
César y Pompeyo, pero en este caso, el cazador fue cazado, ya que los partos prepararon una emboscada genial asesinando a Craso (Crassus) y sus Legionarios (entre ellos su hijo Publius). Desde entonces, se decía Crassus Errare para referirse a un error como el de Craso (o cualquier error fatal).

No contento con esto, hoy vamos a añadir otro detalle de Craso para que sintáis aún más cariño por este personaje.

Si hace 2.000 hubiera existido una lista de los más acaudalados, ¿quién la hubiera encabezado? Pues sí nuestro conocido Craso (114 a.C – 53 a.C.), considerado, en la actualidad, el hombre más rico de la historia, según el Libro Guinness de los Records 2007. Su fortuna no provenía de la familia aristocrática donde nació, sino en su ingenio para los negocios, la especulación y el tráfico de esclavos. Su capital llegó a alcanzar los 170 millones de sestercios, lo que equivale a unos 900.000 millones de nuestros euros. Su codicia era tal que los sirios, según cuenta la leyenda, tras capturarlo, le cortaron la cabeza, la rellenaron de oro y exclamaron: “Bebe oro, ya que sediento fuiste de él”.

Fuente: Enlace Enlace

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